Dolor bueno, dolor malo - Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor

Dolor bueno, dolor malo

No siempre al hablar de dolor nos referimos a lo mismo. Son varios los mecanismos relacionados con la percepción final de dolor. Generalmente, estos procesos neurofisiológicos son una parte natural y necesaria de nuestra existencia y supervivencia.

Así ocurre con la nocicepción, el mecanismo sensorial que nos permite sentir y evitar los estímulos de carácter mecánico, térmico o químico lo suficientemente intensos como para resultar potencialmente dañinos. El dolor nociceptivo representa la sensación asociada con la detección de estos estímulos nocivos por su posibilidad de lesionar los tejidos. Es por tanto un dolor de carácter protector.

Por otro lado, el dolor inflamatorio se asocia con daño tisular y la infiltración de células inmunitarias. Puede promover la reparación al causar hipersensibilidad al dolor hasta que se produzca la curación. Es también protector y forma parte de nuestra fisiología adaptativa.


Pero también existen formas maladaptativas de dolor. Formas que reconocemos como dolor patológico, y que, a diferencia de las formas más fisiológicas de dolor, no constituyen un episodio clínico en la vida de la persona con sentido de protección.

Son formas de dolor, lejos de estar al servicio de nuestra homeostasis, son por definición entidades inútiles. Percepciones objeto de una deficiente gestión y modulación que conforman un estado de enfermedad causado por un daño al sistema nervioso (dolor neuropático) o por su función anormal (dolor disfuncional).

En estos casos, el dolor es el verdadero problema. El dolor es la fuente en sí de la discapacidad del paciente, y por tanto constituye el objetivo de nuestros esfuerzos terapéuticos.

 

Carlos López Cubas es fisioterapeuta clínico en el centro Osteon Alaquàs y profesor asociado de la Universitat de València. Miembro fundador de la SEFID. Se rumorea que sale a correr con todos los EPI puestos.

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