Placebo en niños

Placebo en niños

Los americanos venden pastillas placebo para niños.

Al parecer, en determinados casos son incluso más eficaces que en adultos.

Para suavizar la idea de dar medicamentos “sin medicamento”, los comercializan como suplementos dietéticos; son píldoras o jarabes que mimetizan, al menos a nivel organoléptico, a los preparados farmacológicos estándar, para convencer-engañar a los niños y que crean que están tomando algo.

De esta forma, su cerebro se hace cargo (recordad, condicionamiento y expectativas, la base del placebo; en este caso incluso los transmitidos por los padres), y el niño acaba sintiéndose mejor.

Los frentes más “eticos” y algunos expertos critican la idea.

Otros apoyan la medida, y defienden que sería incluso más útil si los padres, como administradores del producto, no conociesen la naturaleza inocua del “medicamento”.

El uso indiscriminado del placebo se presenta, y eso es ya una opinión personal, como una opción arriesgada.

Por un lado, adoptar estas medidas en situaciones clínicas fuera del control necesario, puede hacer que despreciemos la naturaleza del problema del niño. Puede hacernos pensar que esta pastilla “sin efectos secundarios” va a desencadenar siempre una respuesta sanadora, abandonando el uso de otros medicamentos necesarios, como pueda ser un antibiótico en un proceso de neumonía.

Por otro lado, algunos profesionales han mostrado su preocupación por el hecho de que dar a los niños “medicina” para cada dolor pueda fomentar la enseñanza de que toda enfermedad tiene cura en una pastilla. Los niños pueden crecer pensando que la única manera de conseguir mejoría es tomar una píldora. Si lo hacen, no aprenderán que una queja de menor importancia como un raspón en la rodilla o un resfriado puede mejorar por sí solo.

La función de la educación, de nuevo desde mi punto de vista, vuelve a resultar primordial en estos casos; buscar un equilibrio entre la información veraz acerca de la responsabilidad cerebral del dolor, y el aprovechamiento de estos circuitos neuronales moduladores mediante el ardid del placebo, resulta una tarea complicada, pero potencialmente provechosa.

Pese a la multitud de estudios relacionados con la eficacia del placebo en niños, y en lo respectivo al tema del dolor que nos ocupa, me temo que un aura de subjetividad sigue primando en la toma de decisiones clínicas.

¿qué opináis al respecto del placebo para abordar el dolor infantil?

18 Comments

  • Goico says:

    25 enero, 2012 at 08:12

    Fuera del contexto de una buena educación en biología del dolor es una barbaridad. Preocupante.

  • Carlos Castaño says:

    25 enero, 2012 at 09:19

    La forma ideal de condicionar una respuesta positiva a la toma de fármacos desde pequeños. Desde luego, una solución estupenda desde el punto de vista del que venderá, durante toda su vida adulta, infinidad de cápsulas y productos a esa persona.
    Lo que ya no me queda tan claro es el efecto “negativo” que eso tiene respecto a la cognición y la respuesta a tratamientos no farmacológicos.

    Vamos, que me parece una barbaridad ¿Qué ha sido del “cura-sana” de toda la vida?

    • jorge_ze says:

      25 enero, 2012 at 10:50

      Una barbaridad. Probablemente una solución momentanea de consecuencias futuras inciertas, salvo las monetarias (no me gusta ser conspiranoico, pèro lo estoy siendo).
      Podría ser como darles cigarrillos electrónicos para que de mayores no fumen? [raro]

  • Jorge Montero says:

    25 enero, 2012 at 11:39

    ¿Estamos realmente seguros de que no tiene efectos secundarios? Me explico, ¿no es la dependencia a una pastilla un efecto indeseable?

    • Carlos Castaño says:

      25 enero, 2012 at 12:42

      Muy indeseable. Por eso la crítica de Carlos L. A la larga la única consecuencia positiva que soy capaz de imaginar es la de las farmacéuticas.

    • Carlos López Cubas says:

      25 enero, 2012 at 13:12

      Relacionar “me tomo una pastilla” con “mejoro” es, evidentemente, nocivo en sí para el niño, ya que construye un aprendizaje que posiblemente va a acarrear durante toda la vida.
      Podemos llamarlo, desde luego, un efecto secundario.

  • Sin nombre says:

    25 enero, 2012 at 15:10

    No veo inconveniente en “depender de una pastilla” si funciona. Habrá que saber qué fármacos funcionan y cuándo. Los niños, como los adultos, a veces necesitan analgésicos. Pobrecitos. Si la pastilla no es un placebo y funciona, el niño relaciona aún más “me tomo una pastilla” con “mejoro”. Pero si tengo que elegir prefiero que mi hijo no sufra dolor hoy (repito, si sé que el analgésico funciona) a que “construya un aprendizaje que posiblemente va a acarrear durante toda la vida.”
    Estoy en contra del uso de placebos en niños y adultos (por ética). Dudo además de la eficacia terapéutica del placebo a medio plazo. Sí que estoy a favor de hacer máximo el efecto placebo de la relación con los pacientes (niños o adultos).

    • Carlos Castaño says:

      25 enero, 2012 at 16:27

      ¿Y quién ha dicho que prefiera que el niño sufra dolor? Como tampoco estamos hablando de que tomar pastillas sea malo. Hablamos de usar placebo de forma expresa y a discreción de los padres.

  • Dr. Santi says:

    25 enero, 2012 at 18:52

    El problema del dolor en el niño es complejo. El nombre de esa pastilla “calmante” se llama OBECALP (Placebo al revés). La comercializaron unos padres como un “alimento” para poderse saltar las normas de la FDA. En pediatría los tres dolores más frecuentes y “funcionales” (sin patología organica) son de cabeza, abdomen y piernas. Nunca he ecetado un placebo pero uso una técnica consistente en enviar al niño a su cama para que se relaje. Si es funcional “se curan” rápido. No soy partidario de medicalizar los problemas pero ese placebo sólo lo debería recetar un médico con fines específicos.

    • Carlos López Cubas says:

      25 enero, 2012 at 21:58

      Gracias por el comentario, Dr. Santi.
      Y, en el caso de pediatras que receten, de forma controlada y tras el análisis concreto de su pertinencia, ¿se informa a los padres de que el “medicamento” que le recetan a su hijo es inocuo? Al parecer, de esta forma algunos experto han afirmado que su efecto sería mayor,… lo que no acabo yo de ver es el “soporte ético” de dicha praxis.
      No lo critico, porque no estoy en condiciones de ello, pero me resulta incómodo planteármelo, como padre y como profesional sanitario…

  • Alex says:

    25 enero, 2012 at 23:18

    Lanzo una pregunta al aire.
    ¿Que es mas facil, dar un placebo al niño para curarle de un dolor imaginario o averiguar el motivo de que se invente dolores?.

    Otro de los problemas de cara al futuro es la interiorizacion de que con una pastilla se cura todo y eso se traducen en que con 3 años se toma una “gominola” y con 30 una pastilla psiquiatrica.

    • Carlos Castaño says:

      25 enero, 2012 at 23:57

      Que un dolor se pase con un placebo no significa que el dolor sea “inventado” o “psicológico”. Esa creencia ha hecho (y sigue haciendo) mucho daño en medicina.

      • Alex says:

        27 enero, 2012 at 20:58

        NOTA DEL MODERADOR: PUBLICAMOS ESTE COMENTARIO EDITADO PARA PEDIROS POR FAVOR QUE OS CIÑÁIS AL DEBATE Y DEJÉIS DE LADO LAS ALUSIONES PERSONALES QUE, DESDE LUEGO, ESTÁN FUERA DE LUGAR EN ESTE BLOG. EN BREVE SERÁN VISIBLES LAS NORMAS DE PUBLICACIÓN DE COMENTARIOS EN NUESTRA PÁGINA. A PARTIR DE ESE MOMENTO, LOS COMENTARIOS QUE NO LAS CUMPLAN NO SERÁN PUBLICADOS.

        NOS REFERIMOS, OBVIAMENTE, A LA PARTE EN NEGRITA DEL MISMO.

        DISCULPAD LA MOLESTIA.

        A quien hace daño curar el dolor imaginario con un “sana sanita patita de rana…” es a la mafia farmaceutica y homeopatica que no vende, si el dolor es real no se va a pasar con una pastilla de lactosa o una inyeccion de suero.

        Es mas comodo dar una pastillita al niño para que se calle la boca y nos deje en paz pero no es lo mejor a corto y largo plazo.

        Como el placebo no hace daño pues vamos a darle una para que le abra el apetito, otra para que vaya regularmente al baño, otra para que duerma, otra para que estudie, otra cuando no quiere ir a ver a sus primos, otra para cuando no se quiere vestir, etc y de paso un diazepam para su madre, asi en vez de resolver los problemas de su hijo, mantiene el estres a raya.

        Parece que has nacido con la edad que tienes porque los que hemos sido niños, recordamos inventarnos dolores para no ir al colegio, no tener que comer con una tia pesada o lo que fuere y se nos pasaba todo por no se que poder magicomistico cuando nos saliamos con la nuestra.

      • Alex says:

        27 enero, 2012 at 21:49

        Pido disculpas por mi comentario al moderador y al Sr Castaño, no era mi intencion lanzar un ataque a nadie y mucho menos comenzar un debate agresivo.
        Al leerme si parece que ataco pero nada mas lejos de la realidad, ha sido un comentario sin mala intencion y si se considera conveniente borrar todo o una parte pues adelante.
        Reitero mis disculpas y a partir de ahora revisare mucho la forma de expresarme en cualquier comentario que pueda hacer.

        • sefidsp says:

          27 enero, 2012 at 22:12

          Al contrario, me disculpo yo por el malentendido.

          Gracias por participar.

  • @IreFraile says:

    26 enero, 2012 at 23:13

    “Por un lado, adoptar estas medidas en situaciones clínicas fuera del control necesario, puede hacer que despreciemos la naturaleza del problema del niño. Puede hacernos pensar que esta pastilla “sin efectos secundarios” va a desencadenar siempre una respuesta sanadora, abandonando el uso de otros medicamentos necesarios, como pueda ser un antibiótico en un proceso de neumonía.”

    Aparte de la importante consecuencia o efecto secundario de “dependencia” que puede crearse, es muy importante este aspecto del abandono de los medicamentos necesarios debido a un uso indiscriminado y no controlado de este placebo.

    Como ya habéis comentado sería mucho más ético y fundamental potenciar el aspecto pedagógico en estos casos, mucho más que dar placebo por que sí y perpetuar el condicionamiento.

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