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Tratar el dolor no era hasta ahora una prioridad reconocida en muchos ámbitos médicos, a pesar de que cada vez más personas en España sufren esta dolencia con mayor frecuencia e intensidad. La Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor (sefid) comienza su andadura con la idea de suplir esta carencia y con importantes objetivos: cambiar el modelo terapéutico reinante, formar a los fisioterapeutas con una calidad multidisciplinar y crear actividades científicas que ayuden al entorno médico a comprender y tratar adecuadamente este problema. Hemos hablado con su presidente, Rafael Torres Cueco, y él nos da todas las claves para conocer las funciones de este nuevo organismo.
En abril comenzó a funcionar la Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor, ¿con qué propósito surge esta nueva sociedad científica?
Los profesionales de la salud y, muy especialmente el fisioterapeuta, se enfrentan diariamente al dolor. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones su tratamiento está basado en el ‘paradigma patoanatómico’. Es decir, si el sujeto refiere dolor es porque una estructura u órgano sufren una lesión, patología o disfunción.
Sin embargo, este modelo es inapropiado e insuficiente para comprender y poder abordar el dolor. Este modelo patoanatómico es, en parte, una de las causas por las que en estos momentos nos enfrentamos a una auténtica epidemia del dolor crónico. Es necesario reconocer que, en muchas ocasiones, nuestros resultados terapéuticos, si no son un fracaso, son francamente desalentadores.
Por tanto, un primer objetivo de la Sefid es promocionar un cambio de modelo terapéutico frente al dolor y en este sentido nosotros, como profesión, podemos liderar ese cambio. Como afirmó en una ocasión Patrick Wall, la fisioterapia es el ‘gigante dormido’ en el tratamiento del dolor. Para conseguir esto, es necesaria la formación actualizada del fisioterapeuta. Son muchos y apasionantes los conocimientos actuales que pueden tener una traducción en nuestra práctica cotidiana para tratar el dolor.
Un segundo objetivo es el de promocionar la figura del fisioterapeuta como profesional de primera instancia que pueda tratar a los pacientes con dolor, tanto individualmente como formando parte de unidades multidisciplinarias.
¿Qué aporta la fisioterapia en la calidad de vida de las personas que sufren dolor crónico?
La fisioterapia es imprescindible en la mejora de la calidad de vida del paciente con dolor musculoesquelético. En el caso del dolor crónico, el objetivo del tratamiento no es, como comúnmente se entiende, eliminar el dolor. Muchos pacientes pueden obtener mejoría en sus síntomas con un tratamiento, sin embargo, siguen sin reincorporarse a su trabajo y con una disminución significativa en su calidad de vida. Por ello, el objetivo fundamental es la discapacidad y que el paciente se reincorpore a sus actividades laborales, familiares y sociales.
Esto se obtiene con programas de educación, desensibilización central y reeducación activa.
Son muchas las dolencias las que producen un dolor crónico (dolor musculoesquelético, fibromialgia, dolor orofacial, dolor neuropático, síndrome doloroso regional complejo …) ¿Es necesario que se impulse un abordaje de fisioterapia específico para cada uno?
Lo primero que consideramos necesario como profesionales es favorecer un cambio en la concepción del dolor adoptando, tal como propugna la OMS, un modelo multidimensional. En este modelo los aspectos biológicos, psicológicos y sociales tienen la misma importancia en el desarrollo y perpetuación del dolor.
El dolor crónico, de cualquier etiología, se deriva de complejos cambios neuroplásticos que englobamos en el término de sensibilización central. Ésta, supone cambios en el procesamiento central del dolor como aumento de la eficacia sináptica, modificación de los circuitos neuronales espinales y supraespinales, cambios en la representación cortical somatosensorial y motora del área donde el sujeto percibe el dolor y activación anómala de áreas relacionadas con aspectos afectivos y motivacionales del dolor como el córtex cingulado, la ínsula y la amígdala, entre otros.
El paradigma biopsicosocial considera que el dolor crónico y sus distintas manifestaciones se explican como la interrelación entre los cambios patofisiológicos, las características psicológicas y los factores sociales y culturales que afectan a la percepción y a la respuesta del paciente a esa situación de distrés.
El abordaje de cada una de las distintas situaciones de dolor crónico debe compartir los mismos principios que los del tratamiento de la sensibilización central. Sin embargo, el tratamiento debe centrase en las necesidades del paciente y no, como frecuentemente ocurre, en las preferencias del terapeuta. El dolor no es un problema del cuerpo sino una experiencia vivencialmente compleja que abarca a la totalidad del individuo: las creencias, actitudes, experiencias previas, conductas, etc. Todos estos aspectos juegan un papel crucial en el dolor crónico y son propios de cada individuo. En el proceso terapéutico, un aspecto esencial es que el paciente con dolor se encuentre un profesional, el fisioterapeuta, que conozca las complejas dimensiones de su dolor y comprenda su situación, pues muchos han sido tratados como “pacientes psicosomáticos” e incluso como simuladores.
También existen modalidades de tratamiento que se adaptan mejor a una situación clínica en concreto. Por ejemplo, la reeducación en espejo parece obtener mejores resultados en el dolor regional de las extremidades como el síndrome doloroso regional complejo, más que en otros cuadros de dolor más difuso.
¿Contempla nuestro sistema sanitario la figura de un fisioterapeuta en las unidades de tratamiento de las personas con dolor crónico?
Actualmente, en España, el fisioterapeuta no forma parte de las unidades del dolor. Es curioso observar cómo el dolor crónico más prevalente es el musculoesquelético y, sin embargo, los fisioterapeutas no se consideren miembros indispensables en una unidad del dolor.
En estos momentos, el problema de las clínicas del dolor es que, salvo excepciones, llevan a cabo una medicina excesivamente intervencionista y, en muchos casos, se han alejado del modelo biopsicosocial que promovió la aparición de las mismas de la mano del anestesista americano J. Bonica.
Existen países de nuestro entorno en los que el tratamiento del dolor crónico complejo se realiza en unidades del dolor donde trabajan exclusivamente fisioterapeutas y psicólogos. Uno de los objetivos de la SEFID es que el fisioterapeuta sí que forme parte de estas unidades.
¿Cuántas personas en España sufren este problema?
En el estudio realizado por Catalá et al., publicado en el European Journal of Pain en 2002, se pone de manifiesto que un 23,4% de la población en España presenta dolor de más de 3 meses de evolución, siendo los más comunes el dolor lumbar y cervical, en las extremidades inferiores y la cefalea. Este trabajo concluye que el dolor crónico tiene una alta prevalencia en nuestro país con un significativo impacto laboral y social.
Según estadísticas de la SED (2004), en España más de 4.500.000 de personas sufren dolor crónico, cerca de un 1.500.000 lo padece cada día del año y, en más de la mitad de los casos, lo llevan sufriendo más de diez años. Por tanto, estas cifras indican que estamos frente a un grave problema sanitario y que los medios para afrontarlo son insuficientes o inadecuados.
Recientemente un especialista de la Unidad de Dolor del Hospital Carlos de Haya de Málaga advirtió de que España gasta más de 15.000 millones de euros al año en tratamientos contra el dolor crónico, en fármacos, bajas laborales y estancias hospitalarias por esta causa. ¿Se conseguiría reducir esta cifra con un mejor abordaje del tratamiento de estas personas e incluyendo la fisioterapia?
Conocemos datos de alguna comunidad autónoma que apuntan que los gastos que implican las bajas laborales y las compensaciones por discapacidad pueden equipararse al presupuesto sanitario de esa misma comunidad.
Estamos convencidos de que la única forma de solucionar este problema es con la formación de profesionales de la salud, médicos y fisioterapeutas, en el manejo de pacientes con dolor crónico. Esta medida supone un gasto sanitario mínimo y sólo requiere contar con el apoyo de los responsables de la sanidad de cada comunidad autónoma ya que, al menos en el ámbito de la fisioterapia, se observa un creciente interés en el tratamiento de pacientes con dolor crónico.
¿Quiénes componen el organigrama de la Sociedad? ¿Cómo se puede afiliar un interesado a la misma?
El organigrama es similar a cualquier otra sociedad científica con un presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y vocales. Es una sociedad compuesta principalmente por fisioterapeutas, pero que admite como miembros a otros profesionales de la salud implicados en el dolor crónico. Esto lo hacemos para favorecer la comunicación entre profesionales y también para que conozcan el nivel de conocimientos que los fisioterapeutas podemos tener en el campo del dolor. Para afiliarse, sólo es necesario mandar un formulario de solicitud de admisión como miembro de la sociedad.
Uno de sus objetivos es establecer vínculos de unión con otras sociedades y organismos para intercambiar experiencias y conocimientos. ¿Han contactado ya o recibido el interés de alguna entidad de este tipo?
En estos momentos, estamos estableciendo contactos con la Sociedad Española del Dolor (SED), que es la representación en España de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), y con otros organismos como sociedades de reumatólogos, médicos de atención primaria, etc.
Todas estas sociedades han sido invitadas al congreso inaugural de la Sefid. Como ya he comentado anteriormente, es fundamental establecer un intercambio de conocimientos con el resto de profesionales que tratan al paciente con dolor. Por eso abogamos por que, al menos nuestros congresos y jornadas, sean multidisciplinares.
¿Qué actividades promoverán desde la sociedad?
Desde la Sefid se organizará un congreso anual de carácter internacional que se realizará cada año en una comunidad autónoma distinta. Por eso, es necesario estimular el interés por el dolor en todos los fisioterapeutas españoles.
También organizaremos cursos y seminarios para ir mejorando la formación y capacitación del fisioterapeuta en el tratamiento del dolor. Actualmente, estamos trabajando para editar un boletín en el que, además de publicar artículos, realizaremos reseñas comentadas de artículos científicos de interés, habrá un apartado de noticias, etc.
Entre ellas, a finales de esta año o inicios del que viene tendrá lugar el I Congreso sobre Fisioterapia y Dolor en Valencia. ¿Qué nos podría destacar del mismo?
Estamos muy entusiasmados con este congreso ya que vamos a contar con la participación de un buen número de expertos internacionales en el mundo de la neurociencia del dolor, así como del manejo del dolor crónico. El objetivo de este congreso es, por un lado, promover un cambio en el modo en que abordamos los profesionales de la salud el dolor y, por otro, favorecer la colaboración entre los fisioterapeutas y los otros profesionales de la salud en el campo del dolor. Los temas que se abordarán son apasionantes y pensamos que supondrán un cambio radical en la manera de entender al paciente con dolor crónico.
Asimismo, el experto David Butler impartirá en Valencia el curso 'Explain Pain' (Explicar el dolor). ¿A quién está dirigido?
Este curso impartido por primera vez en España por David Butler, tiene como objeto adiestrar al terapeuta en nuevas estrategias en el tratamiento del dolor que han sido avaladas por la evidencia, como la reestructuración cognitiva a partir de la educación en la neurofisiología del dolor, la exposición gradual y la reeducación del cuerpo virtual.
En otros países, el curso va dirigido a todos aquellos profesionales de la salud que se dedican al dolor. Actualmente, nuestro interés es el de que sea nuestra profesión la que lidere un nuevo modelo de atención del paciente con dolor. Por eso, el curso lo dirigimos fundamentalmente a fisioterapeutas. Pensamos que los fisioterapeutas bien informados están muy por delante de otros implicados en el manejo y tratamiento de este problema como médicos, reumatólogos, cirujanos, etc.
¿Cómo puede poner se en contacto con ustedes una persona que sufra dolor crónico?
En estos momentos estamos poniendo en marcha una página web: www.sefid.es, en la que habrá un Área del Paciente, con acceso a información relevante. Prevemos también la posibilidad de un directorio de aquellos profesionales, socios de la Sefid, cuya práctica siga los principios que queremos impulsar desde nuestra sociedad.
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